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Empiezas una dieta y no la mantienes más que un par de días. El tiempo que dura la dieta propuesta te encuentras de mal humor, con rabia, frustración, malestar. Consigues adelgazar unos kilos y, en cuanto la dejas, no solo los recuperas, sino que de propina ganas alguno extra. ¿Te suenan algunas de estas situaciones?, ¿lo has vivido alguna vez?, ¿sabes por qué ocurre esto? Básicamente porque las dietas no sirven para nada.

A menudo vienen a mí personas que me cuentan cómo han probado una y mil dietas y el desenlace en todas ellas siempre ha sido el mismo, abandono y sentimiento de fracaso tremendo, además de no haber conseguido los objetivos establecidos que suelen ser, en la mayoría de los casos, perder peso o mejorar su salud.

Te diré una cosa, las dietas son normalmente muy estrictas, con muchas restricciones y alimentos prohibidos, por lo que es prácticamente imposible mantenerlas en el tiempo. Dependerá de la motivación que tengas o lo que solemos llamar “fuerza de voluntad” que la sigas un día, una semana o un mes, pero, como todo en la vida, cuando uno intenta tener el control absoluto sobre algo, tarde o temprano de forma irremediable, llegará el descontrol. En el caso de la alimentación, a menudo este descontrol, se ve reflejado en forma de atracones, los cuales se caracterizan, por definición, por una pérdida de control y una ingesta abundante de alimentos en poco tiempo.

Para poder estar sanos y con un peso estable y adecuado para nosotros lo más importante es adquirir hábitos de alimentación saludables. Alimentarnos bien como rutina diaria y como filosofía de vida, pero no prohibiéndonos ningún alimento (a menos que notemos que algo nos sienta mal o somos alérgicos o intolerantes). Al final, la mejor opción es que reine el sentido común y reducir el consumo de aquellos alimentos menos sanos, sin dejar de comerlos del todo si nos gustan. Por ejemplo, si eres una persona muy golosa quizá te puedan apetecer todos los días donuts, pero tu sentido común te dice que esto no es lo más adecuado. Pero si te privas siempre de donuts y sueñas con ellos, te visualizas cada día comiéndolos, pero no lo haces porque están prohibidos, llegará el día (no muy lejano) que te comerás uno o dos paquetes enteros de una sentada. ¿No será mejor alimentarte de forma saludable, pero permitiéndote algún que otro capricho de vez en cuando? También puedes, siguiendo con el ejemplo de alguien muy goloso, aprender a sustituir tus viejos hábitos por otros más sanos como aprendiendo a hacer dulces más saludables, por ejemplo.

Alimentarse bien no debe ser solo una dieta que hagas un tiempo, sino un hábito que adquieras en tu vida y que mantengas siempre, pudiendo así mantener también tu peso y tu bienestar.

Sino sabes cómo cambiar estos hábitos, contacta conmigo y hablamos de cómo podría ayudarte. Recuerda que junt@s siempre será más fácil. Y recuerda también lo que siempre digo, para alimentarnos bien y conseguir nuestras metas nutricionales hay que trabajar sobre nuestro cuerpo físico (hábitos, conductas), nuestro cuerpo emocional (identificación y gestión emocional) y sobre nuestro cuerpo mental (pensamientos distorsionados, lenguaje interno, creencias limitantes). Somos un todo y todo está en interacción. Te atenderé encantada de forma presencial en Bilbao o vía Skype desde cualquier lugar.